Para Carlos
Publicado: Vie 21 Nov 2003 3:09 am
C.O.V.
Estás muy callado, Carlos. Estás muy callado y créeme si te digo que lo entiendo perfectamente.
Ahora mismo te imagino sereno, decepcionado, pero tranquilo. Repasando hasta el último detalle de lo sucedido. Tratando de descubrir dónde ha estado el fallo, qué se ha hecho mal. Y atento a lo que se dice en el foro, tu criatura, que vuela sola, como verás, aunque ultimamente está inundado de "elementos extraños", que amenazan con fagocitarlo.
Ya ves que ninguno hemos tenido tu temple y nos hemos lanzado, con vehemencia, al análisis de lo sucedido, yo el primero y hasta he tenido tiempo de enzarzarme con "vacía de contenido" (un saludo para ella), cuando mi especialidad son los futuros gestores-tranquilo, que ya está arreglado-.
Sé que reaparecerás pronto y espero que así sea, porque el foro, como el Cuerpo, se encuentra en peligro de ser tomado al asalto y nos necesita a todos y en plena forma. No me cabe duda de que, finalizado tu particular proceso de reflexión, así lo haras y volverás a defender tus posiciones con tu ardor habitual, porque eres un luchador y no creo que en tu diccionario figure la palabra "rendición" (aunque hay que reconocer que la cosa se ha puesto difícil, compañero).
Mientras tanto, desde mi atalaya e independencia, quiero que sepas que sigues contando con todo mi respeto y, como tú me dijiste a mí, no hace mucho, espero que sigas dando lo mejor de tí mismo, porque no podemos permitirnos el lujo de que dejes de hacerlo.
Quiero finalizar refiriéndote una preciosa anécdota (ya que te gusta tanto la historia ) ocurrida en la batalla de Rocroi, donde declinó definitivamente la estrella de los tercios de flandes: se dice que, finalizada la batalla, se acercó un oficial francés a un capitán de los tercios, que yacía malherido en el suelo. "Decidme, Señor-le preguntó-, ¿de cuantos soldados se componía vuestro ejército?". "Contad los muertos, respondió el español, mientras expiraba". Ese, Carlos, era de los tuyos. Un abrazo.
Estás muy callado, Carlos. Estás muy callado y créeme si te digo que lo entiendo perfectamente.
Ahora mismo te imagino sereno, decepcionado, pero tranquilo. Repasando hasta el último detalle de lo sucedido. Tratando de descubrir dónde ha estado el fallo, qué se ha hecho mal. Y atento a lo que se dice en el foro, tu criatura, que vuela sola, como verás, aunque ultimamente está inundado de "elementos extraños", que amenazan con fagocitarlo.
Ya ves que ninguno hemos tenido tu temple y nos hemos lanzado, con vehemencia, al análisis de lo sucedido, yo el primero y hasta he tenido tiempo de enzarzarme con "vacía de contenido" (un saludo para ella), cuando mi especialidad son los futuros gestores-tranquilo, que ya está arreglado-.
Sé que reaparecerás pronto y espero que así sea, porque el foro, como el Cuerpo, se encuentra en peligro de ser tomado al asalto y nos necesita a todos y en plena forma. No me cabe duda de que, finalizado tu particular proceso de reflexión, así lo haras y volverás a defender tus posiciones con tu ardor habitual, porque eres un luchador y no creo que en tu diccionario figure la palabra "rendición" (aunque hay que reconocer que la cosa se ha puesto difícil, compañero).
Mientras tanto, desde mi atalaya e independencia, quiero que sepas que sigues contando con todo mi respeto y, como tú me dijiste a mí, no hace mucho, espero que sigas dando lo mejor de tí mismo, porque no podemos permitirnos el lujo de que dejes de hacerlo.
Quiero finalizar refiriéndote una preciosa anécdota (ya que te gusta tanto la historia ) ocurrida en la batalla de Rocroi, donde declinó definitivamente la estrella de los tercios de flandes: se dice que, finalizada la batalla, se acercó un oficial francés a un capitán de los tercios, que yacía malherido en el suelo. "Decidme, Señor-le preguntó-, ¿de cuantos soldados se componía vuestro ejército?". "Contad los muertos, respondió el español, mientras expiraba". Ese, Carlos, era de los tuyos. Un abrazo.