AHORA TOCA HABLAR DE ARMENGOL
Publicado: Mar 07 Sep 2004 7:01 pm
Para que luego no se diga que siempre hablo de lo mismo, toma Moreno.......
Entrevista a Diario Noticias de LA LEY:
El juez decano de Madrid destaca la limitación de poder que ha sufrido su colectivo en contraste con la potenciación que la Ley Orgánica del Poder Judicial otorga al secretario. Es partidario de crear un juzgado de guardia más para violencia doméstica y seis más de familia.
José Luis González Armengol lleva dos años y medio como juez decano de Madrid. En ese tiempo ha conseguido dotar de medios más modernos a los juzgados, como ordenadores personales, portátiles o impresoras y fue él quién propuso a Justicia implantar los juicios rápidos civiles.
Pregunta: ¿Cuándo cree que van a cristalizar los juicios rápidos civiles?
Respuesta: Ya están específicamente previstos en la Ley Orgánica del Poder Judicial, por lo que se puede decir que ya tiene una plasmación legislativa. El problema es la puesta en funcionamiento porque requiere el consenso. Lo último que oí al secretario de Estado de Justicia, es que sí existía la pretensión de acceder a dicha implantación.
El primer requisito preciso es la separación de jurisdicciones, porque donde existan juzgados mixtos no es operativo, es antieconómico y de muy difícil ejecución. Hay que comprender la ejecución de los juicios rápidos a través de programas de actuación específicos para determinadas circunscripciones judiciales donde su puesta en funcionamiento redunde en una reducción de los tiempos de tramitación y respuesta, y exista una carga de trabajo importante.
Básicamente en materia de familia y arrendamientos, aunque creo que la disposición adicional que crea la Ley Orgánica que plasma la implantación de los juicios rápidos no es un catálogo cerrado. Hay otras materias como los precarios, juicios sumarios, los interdictales, los derechos de rectificación, medidas cautelares, los incidentes de ejecución, ejecuciones provisionales, que podrían incluirse dentro de este catálogo. Todo ello sin perjuicio del desarrollo de la planta judicial que en todas estas materias precisa Madrid. Lo que se había solicitado por el decanato y que asumió la consejería, para el año que viene son 31 órganos jurisdiccionales más.
P.: ¿Cuenta Madrid con el soporte informático adecuado?
R.: Uno de los cambios más importantes que se han realizado en el último año y medio ha sido la mejora de las herramientas informáticas que ha aportado la Comunidad de Madrid para los órganos unipersonales de la capital. Se ha realizado un plan muy ambicioso en el que se está finalizando un cableado total de las sedes judiciales madrileñas que dependen del decanato para sustituir las viejas terminales por ordenadores pesonales para los jueces y magistrados.
También se ha aportado a casi todos los jueces unipersonales madrileños un ordenador portatil. Además, el decanato, la Consejería de Justicia y el organismo autónomo informático está trabajando para la implantación de un nuevo sistema procesal que sustituya al actual sistema Libra, que presenta anomalías y ha quedado obsoleto. Y donde es preceptiva la grabación, como es la jurisdicción civil, se va a implantar –yo creo que a principios de 2005– un nuevo sistema de videograbación digitalizado, donde se facilitará a los procuradores y abogados una copia del cd en el mismo instante de la celebración del juicio.
P.: ¿Aboga por acabar con la actual dispersión judicial?
R.: Es uno de los graves problemas que tiene Madrid. Aquí siempre se ha abogado por dos soluciones: la creación de ciudad de la Justicia o la concentración de jurisdicciones. Lo que es ilógico es la actual dispersión: la jurisdicción penal está en tres sedes, una separada de las otras dos; y en la jurisdicción civil, hay cuatro sedes, tres, cuando se reduzca en otoño. Pero la solución definitiva es la ciudad judicial y lo fundamental será concentrar esas sedes en los nuevos edificios judiciales, sobre todo en civil y penal.
P.: ¿De qué adolece la justicia madrileña?
R.: El problema fundamental es que arrastramos un déficit crónico de juzgados desde hace más de quince años. Hay una descompensación entre el incremento de las cargas de trabajo que padece la jurisdicción en general, y esencialmente la madrileña, y el número de jueces necesarios para Madrid capital. El 30 por ciento del volumen jurisdiccional que se sustancia en España, se tramita y resuelve en nuestra comunidad, y para ser más exactos, de ese porcentaje, el 25 por ciento corresponde a Madrid capital. Otro ejemplo: los tres juzgados de vigilancia penitenciaria madrileños, tramitan más de mitad de la media nacional.
El año pasado se crearon dos juzgados de familia y en vigilancia penitenciaria tenemos tres refuerzos. Siempre se están adoptando medidas coyunturales y no se adopta definitivamente una solución estructural. También es cierto que las transferencias en materia de Justicia han sido recientemente asumidas por Madrid.
P.: ¿Cómo valora el proyecto contra la violencia sobre las mujeres?
R.: El problema estriba en que un mismo juzgado tramite asuntos de naturaleza penal y de derecho de familia, y la mayor problemática subsistirá en las grandes capitales como Madrid o Barcelona. Entiendo que la solución pasa por tres puntos: dejar el conocimiento de los asuntos estrictamente penales a los juzgados penales de instrucción; en Madrid, para mitigar el problema, crear un juzgado de guardia más, destinado específicamente a violencia doméstica, que sería más efectivo, y evitar esas dilaciones de hasta nueve meses en el ámbito de la jurisdicción de familia con la creación de seis juzgados más.
P.: ¿Qué temas tratarán en su encuentro de octubre?
R.: Uno de ellos va a ser el de la oficina judicial, que hay que desarrollar. Yo creo que el quid de la cuestión está en cómo se dota y cómo se diseña la oficina de apoyo directo al juez. También trataremos la implantación de los juicios rápidos civiles, la potenciación de uso de la videoconferencia y cómo queda la figura del decano con la nueva LOPJ.
Aquí, lo que se ha pretendido es limitar extraordinariamente el poder de los decanos y la potenciación del secretario. Se han producido barbaridades auténticas dentro de la Ley Orgánica como, por ejemplo, el planteamiento de las cuestiones de reparto. Antes eran presentadas por el juez y las resolvía el decano; ahora se plantean por el secretario de los juzgados, las resuelve el secretario del decanato, y en vía de recurso, el decano.
Hay un hecho incuestionable: los problemas siguen correspondiendo al juez decano, por tanto, una cosa es lo que diga el texto legal y otra la práctica. En la práctica, seguimos con la misma carga de trabajo, la misma responsabilidad y los mismos problemas de antes.
“Un magistrado con múltiples aficiones”
González Armengol se describe como magistrado y secretario judicial excedente, máster en Derecho Comunitario, miembro de la Red Judicial Europea y "del Atlético de Madrid", por ese orden. A sus 43 años, el antaño portavoz de la asociación judicial Francisco de Vitoria, practica el fútbol –llegó a jugar en el Real Madrid B– y se declara aficionado a la novela histórica, la arquitectura y la gastronomía.
Como juez, lo que más le gusta es poder resolver los pequeños y grandes problemas de las personas; como decano, procurar la mejora de las infraestructuras judiciales madrileñas. Lo que menos: que su profesión se parece poco a lo que era cuando empezó, sobre todo respecto a las modificaciones orgánicas en el funcionamiento de la actividad jurisdiccional.
Entrevista a Diario Noticias de LA LEY:
El juez decano de Madrid destaca la limitación de poder que ha sufrido su colectivo en contraste con la potenciación que la Ley Orgánica del Poder Judicial otorga al secretario. Es partidario de crear un juzgado de guardia más para violencia doméstica y seis más de familia.
José Luis González Armengol lleva dos años y medio como juez decano de Madrid. En ese tiempo ha conseguido dotar de medios más modernos a los juzgados, como ordenadores personales, portátiles o impresoras y fue él quién propuso a Justicia implantar los juicios rápidos civiles.
Pregunta: ¿Cuándo cree que van a cristalizar los juicios rápidos civiles?
Respuesta: Ya están específicamente previstos en la Ley Orgánica del Poder Judicial, por lo que se puede decir que ya tiene una plasmación legislativa. El problema es la puesta en funcionamiento porque requiere el consenso. Lo último que oí al secretario de Estado de Justicia, es que sí existía la pretensión de acceder a dicha implantación.
El primer requisito preciso es la separación de jurisdicciones, porque donde existan juzgados mixtos no es operativo, es antieconómico y de muy difícil ejecución. Hay que comprender la ejecución de los juicios rápidos a través de programas de actuación específicos para determinadas circunscripciones judiciales donde su puesta en funcionamiento redunde en una reducción de los tiempos de tramitación y respuesta, y exista una carga de trabajo importante.
Básicamente en materia de familia y arrendamientos, aunque creo que la disposición adicional que crea la Ley Orgánica que plasma la implantación de los juicios rápidos no es un catálogo cerrado. Hay otras materias como los precarios, juicios sumarios, los interdictales, los derechos de rectificación, medidas cautelares, los incidentes de ejecución, ejecuciones provisionales, que podrían incluirse dentro de este catálogo. Todo ello sin perjuicio del desarrollo de la planta judicial que en todas estas materias precisa Madrid. Lo que se había solicitado por el decanato y que asumió la consejería, para el año que viene son 31 órganos jurisdiccionales más.
P.: ¿Cuenta Madrid con el soporte informático adecuado?
R.: Uno de los cambios más importantes que se han realizado en el último año y medio ha sido la mejora de las herramientas informáticas que ha aportado la Comunidad de Madrid para los órganos unipersonales de la capital. Se ha realizado un plan muy ambicioso en el que se está finalizando un cableado total de las sedes judiciales madrileñas que dependen del decanato para sustituir las viejas terminales por ordenadores pesonales para los jueces y magistrados.
También se ha aportado a casi todos los jueces unipersonales madrileños un ordenador portatil. Además, el decanato, la Consejería de Justicia y el organismo autónomo informático está trabajando para la implantación de un nuevo sistema procesal que sustituya al actual sistema Libra, que presenta anomalías y ha quedado obsoleto. Y donde es preceptiva la grabación, como es la jurisdicción civil, se va a implantar –yo creo que a principios de 2005– un nuevo sistema de videograbación digitalizado, donde se facilitará a los procuradores y abogados una copia del cd en el mismo instante de la celebración del juicio.
P.: ¿Aboga por acabar con la actual dispersión judicial?
R.: Es uno de los graves problemas que tiene Madrid. Aquí siempre se ha abogado por dos soluciones: la creación de ciudad de la Justicia o la concentración de jurisdicciones. Lo que es ilógico es la actual dispersión: la jurisdicción penal está en tres sedes, una separada de las otras dos; y en la jurisdicción civil, hay cuatro sedes, tres, cuando se reduzca en otoño. Pero la solución definitiva es la ciudad judicial y lo fundamental será concentrar esas sedes en los nuevos edificios judiciales, sobre todo en civil y penal.
P.: ¿De qué adolece la justicia madrileña?
R.: El problema fundamental es que arrastramos un déficit crónico de juzgados desde hace más de quince años. Hay una descompensación entre el incremento de las cargas de trabajo que padece la jurisdicción en general, y esencialmente la madrileña, y el número de jueces necesarios para Madrid capital. El 30 por ciento del volumen jurisdiccional que se sustancia en España, se tramita y resuelve en nuestra comunidad, y para ser más exactos, de ese porcentaje, el 25 por ciento corresponde a Madrid capital. Otro ejemplo: los tres juzgados de vigilancia penitenciaria madrileños, tramitan más de mitad de la media nacional.
El año pasado se crearon dos juzgados de familia y en vigilancia penitenciaria tenemos tres refuerzos. Siempre se están adoptando medidas coyunturales y no se adopta definitivamente una solución estructural. También es cierto que las transferencias en materia de Justicia han sido recientemente asumidas por Madrid.
P.: ¿Cómo valora el proyecto contra la violencia sobre las mujeres?
R.: El problema estriba en que un mismo juzgado tramite asuntos de naturaleza penal y de derecho de familia, y la mayor problemática subsistirá en las grandes capitales como Madrid o Barcelona. Entiendo que la solución pasa por tres puntos: dejar el conocimiento de los asuntos estrictamente penales a los juzgados penales de instrucción; en Madrid, para mitigar el problema, crear un juzgado de guardia más, destinado específicamente a violencia doméstica, que sería más efectivo, y evitar esas dilaciones de hasta nueve meses en el ámbito de la jurisdicción de familia con la creación de seis juzgados más.
P.: ¿Qué temas tratarán en su encuentro de octubre?
R.: Uno de ellos va a ser el de la oficina judicial, que hay que desarrollar. Yo creo que el quid de la cuestión está en cómo se dota y cómo se diseña la oficina de apoyo directo al juez. También trataremos la implantación de los juicios rápidos civiles, la potenciación de uso de la videoconferencia y cómo queda la figura del decano con la nueva LOPJ.
Aquí, lo que se ha pretendido es limitar extraordinariamente el poder de los decanos y la potenciación del secretario. Se han producido barbaridades auténticas dentro de la Ley Orgánica como, por ejemplo, el planteamiento de las cuestiones de reparto. Antes eran presentadas por el juez y las resolvía el decano; ahora se plantean por el secretario de los juzgados, las resuelve el secretario del decanato, y en vía de recurso, el decano.
Hay un hecho incuestionable: los problemas siguen correspondiendo al juez decano, por tanto, una cosa es lo que diga el texto legal y otra la práctica. En la práctica, seguimos con la misma carga de trabajo, la misma responsabilidad y los mismos problemas de antes.
“Un magistrado con múltiples aficiones”
González Armengol se describe como magistrado y secretario judicial excedente, máster en Derecho Comunitario, miembro de la Red Judicial Europea y "del Atlético de Madrid", por ese orden. A sus 43 años, el antaño portavoz de la asociación judicial Francisco de Vitoria, practica el fútbol –llegó a jugar en el Real Madrid B– y se declara aficionado a la novela histórica, la arquitectura y la gastronomía.
Como juez, lo que más le gusta es poder resolver los pequeños y grandes problemas de las personas; como decano, procurar la mejora de las infraestructuras judiciales madrileñas. Lo que menos: que su profesión se parece poco a lo que era cuando empezó, sobre todo respecto a las modificaciones orgánicas en el funcionamiento de la actividad jurisdiccional.